Una cocina bien diseñada no solo se ve bonita: transforma la rutina diaria. Es un espacio de trabajo, de encuentro familiar y, muchas veces, el corazón del hogar. En el caso de desarrollos habitacionales de interés social o medio, el reto es aún mayor: crear cocinas compactas, funcionales y accesibles sin sacrificar calidad ni diseño. Aquí te compartimos cinco principios esenciales para lograrlo.
- Respeta el triángulo de trabajo
¿Qué es?
El triángulo de trabajo es un concepto clásico en el diseño de cocinas que optimiza el flujo entre tres áreas clave: la estufa, el fregadero y el refrigerador. La idea es que estos tres puntos estén dispuestos de forma que formen un triángulo imaginario, permitiendo movimientos cómodos y eficientes.
¿Por qué es importante?
Un mal diseño obliga a caminar demasiado entre tareas básicas como cocinar, lavar y refrigerar alimentos. Esto genera cansancio, pérdida de tiempo y frustración.
Tip práctico:
- Asegúrate de que cada lado del triángulo mida entre 1.2 y 2.7 metros.
- Maximiza el almacenamiento inteligente
En espacios reducidos, el almacenamiento se vuelve un arte. No se trata solo de tener muchas alacenas, sino de que cada centímetro cuente.
Ideas clave:
- Usa gavetas profundas para ollas y sartenes.
- Agrega organizadores extraíbles o bandejas giratorias en esquinas.
- Aprovecha el espacio vertical con gabinetes hasta el techo.
- Instala estantes abiertos para objetos decorativos o de uso diario.
En proyectos RTA, como los de Cenco, la modularidad permite adaptar cada módulo según el espacio disponible, reduciendo desperdicios y aumentando funcionalidad.
- Diseña con ergonomía en mente
Una cocina eficiente no debe forzar al usuario. Los elementos deben estar colocados a la altura y profundidad adecuadas para facilitar su uso.
Errores comunes:
- Muebles demasiado bajos o altos.
- Hornos colocados en el suelo.
- Alacenas que solo se alcanzan con banco.
Recomendaciones:
- Superficies de trabajo: entre 85 y 95 cm de alto.
- Módulos superiores: que dejen al menos 50 cm de espacio sobre la encimera.
- Gavetas con rieles suaves y silenciosos.
Cuidar estos detalles mejora la experiencia del usuario y reduce el desgaste físico a largo plazo.
- Planifica una iluminación funcional
Una cocina mal iluminada no solo se ve triste, sino que es peligrosa. La iluminación debe cumplir dos funciones: funcionalidad y ambientación.
Tipos de luz recomendados:
- Luz general: para iluminar todo el espacio.
- Luz puntual: sobre áreas de trabajo como la encimera, la estufa y el fregadero.
- Luz ambiental: puede ser decorativa, como tiras LED bajo los gabinetes superiores.
Consejo extra: Siempre que sea posible, aprovecha la luz natural con ventanas bien ubicadas. Aumenta el confort y reduce el consumo energético.
- Elige materiales duraderos y fáciles de limpiar
Una cocina funcional debe resistir el paso del tiempo, el calor, la humedad y el uso diario.
Materiales recomendados:
- Melamina o MDF laminado: resistentes, económicos y con acabados atractivos.
- Superficies impermeables y de fácil limpieza.
- Accesorios metálicos anticorrosivos.
En el contexto de viviendas de interés social o media, la durabilidad y el bajo mantenimiento son esenciales para minimizar gastos futuros del usuario.
Conclusión:
Diseñar cocinas eficientes es un balance entre estética, funcionalidad y presupuesto. Ya sea para un arquitecto que diseña múltiples unidades o una persona que está por remodelar su hogar, estos cinco principios garantizan espacios más cómodos, seguros y agradables.
Al incorporar mobiliario modular RTA como el de Cenco, estos principios se vuelven más accesibles y replicables en múltiples proyectos.

